El pasado 4 de diciembre, alumnado de 4º ESO  visitó la Unidad Terapéutica y Educativa del Centro Penitenciario de VillabonaA continuación puedes leer una reflexión sobre esa visita de nuestro orientador, Oswaldo, y las conclusiones a las que ha llegado el alumnado de 4º ESO B en su sesión de tutoría. Un saludo para las personas de la UTE de Villabona.

 

 

EL ARTE DE ESPERAR

Por Oswaldo López Álvarez, Orientador Educativo del IES La Magdalena

 

 

 

Acabo de realizar una visita a la UTE 1 (Unidad Terapéutica y Educativa número 1) del Centro Penitenciario de Villabona con 35 alumnos/as del IES La Magdalena de Avilés y con otros tres compañeros/as del centro, todos ellos desarrollando labores de tutoría en 4º de ESO. Con las impresiones todavía recientes y acompañado del dolor emocional que me supuso compartir con aquellas personas cuatro horas de mi vida, me decido a escribir estas líneas sin un destino claro todavía para ellas. Lleno de esperanza gracias a profesionales como Nacho, Julio o Kike (maestros en el más amplio sentido de la palabra) y a víctimas de esta sociedad nuestra como los y las personas que nos acompañaron en la mañana pasada en aquel centro (no cito nombres porque eran muchos/as y tendría que destacarlos a todos/as), quiero compartir con quien pueda leer esto algunas reflexiones que me provocó esta visita:

 

a) “Las personas siempre son dignas, lo verdaderamente indigno a veces es su conducta”. Los reproches hacia las personas normalmente provocan efectos poco deseables, reprochar las conductas es otra cosa. Pedir cambios a una persona es tremendamente difícil, especialmente cuando existen por detrás historias como las que pudimos escuchar en Villabona. Cambiar las conductas es un objetivo más asequible (no digo fácil). Las personas que han pasado por la UTE y lo han conseguido son una muestra viviente de que hay esperanza y de que se puede. Las personas que actualmente lo intentan conseguir son otra luz al final del túnel. Ojalá paséis pronto al grupo anterior.

 

b) “Un grave problema es que decidimos hacer cosas demasiado pronto, sin que tengamos suficientes armas para tratar de evitar las consecuencias”. Hace ya unos cuantos años, allá por el año 2000, escribía una carta para una revista de un colegio en la que hablaba de cómo todo sucedía cada vez primero. Empezamos a beber antes, a fumar antes, a mantener relaciones sexuales antes, .., antes, antes, antes, … Parece existir una obsesión colectiva por experimentarlo todo pronto. Nadie nos enseña a esperar. Pedimos y al día o días siguientes lo tenemos. Aquellas largas esperas que te conducían a poseer un objeto realmente preciado ya casi no existen. La cultura actual las ha devorado como la sociedad intenta devorar a las personas que acaban en Villabona.

 

 El arte de esperar debería ser una asignatura obligatoria en las escuelas de todas las etapas y por supuesto en todos los cursos prematrimoniales. Desde pequeñas las personas deberían ser educadas en la espera, en la ilusión y en el valor real de las cosas. Nos quejamos de que no educamos el esfuerzo. ¿Para qué si no tenemos que esperar por nada?. Simplemente lo pedimos y ya está. Es necesario recuperar la espera como valor. Cada cosa debe suceder en su momento y lo ideal es que nos coja preparados. Un buen mensaje para nuestros jóvenes es que deben de saber esperar. Ello les permitirá disfrutar mucho más de las cosas, disfrutar mucho más de la vida. La espera tiene un gran valor. A veces un simple NO, GRACIAS, es suficiente. Otras veces no lo es y hay que ser más combativos y fuertes. Hacer cosas para las que no estás preparado es una barbaridad y en nuestra mano de educadores (profesionales y familias), está la solución. “Dale un culín de sidra al guaje” o “No hagas lo que yo hago sino lo que yo digo” (esta última es muy habitual decirla con un cigarrillo en la mano), pueden ser el inicio de una espiral peligrosa. Ofrezcamos alternativas, eduquemos con el ejemplo. A veces no sale bien pero lo contrario casi siempre sale mal. Invitemos a nuestros jóvenes a esperar pero eduquemos para ello. Solamente así nuestra juventud dominará el arte de esperar. Un abrazo a los y las que están esperando y mucha suerte para todos y todas.

 

 Conclusiones a las que ha llegado el alumnado de 4º ESO B en su sesión de tutoría, tras la visita a la UTE de Villabona
 

Después de nuestra  visita al modulo U.T.E.  de la prisión de Villabona, hemos extraído las siguientes conclusiones:

 – El alcohol es una droga legal más peligrosa de lo que parece,y debemos retrasar el comienzo de su consumo hasta una edad que nos permita valorar las consecuencias de su consumo.

– El entorno condiciona mucho el comportamiento futuro y cuanto más duro sea más fuerte tienes que ser para mantenerte en la legalidad.

– La mayoría de reclusos parecían arrepentidos de lo que habían hecho y no parecía que volvieran a cometer los mismos errores.

– La U.T.E. no está tan mal salvo por la falta de intimidad, pero las presas nos decían que el resto de módulos eran horribles.

– En todo momento nos sentimos seguros y no tuvimos miedo en el trato con los presos.

 

CONCLUSIONES SOBRE LA VISITA A VILLABONA 4º  ESO C

El alumnado de este grupo, con su tutora, ha reflexionado sobre la visita y ha elegido para la web de nuestro centro estas tres opiniones entre las muchas formuladas en la hora de tutoría.

 

  •  “ La impresión sobre la visita a Villabona ha sido positiva porque me ha hecho ver cómo es la vida de los presos, los cuales en su mayoría no se corresponden con el estereotipo que la sociedad nos presenta. Muchos de ellos están arrepentidos de las conductas que llevaron a cabo estando en libertad. Nos hicieron ver que no por intentar aparentar más edad o valentía debemos llevar a cabo acciones tales como beber alcohol, fumar o drogarse puesto que nos arrepentiremos en cuanto tengamos mayor edad mental.”     (José Manuel)

  • “”La visita a Villabona te hace abrir los ojos. Ves un ambiente triste en el que personas intentan corregir los errores que quizás los hicieron por no tener la suficiente madurez. La verdad es que me sorprendió la capacidad de reconocimiento de los errores que tenía cada uno de ellos.”    (Paula)

  • “ Me gustó ir porque te hace abrir los ojos porque algunos de los chicos y chicas de las que estaban habían empezado a beber y a drogarse a nuestra edad y es muy triste el ver cómo podemos terminar sin que nos demos cuenta. Me llamó la atención que en la UTE tenían talleres de costura y cerámica y que tenían una hora y media a la semana de Gimnasia. Luego nos enseñaron las habitaciones y estaban pintadas. Yo me las había imaginado más cutres. En resumen, creo que nos sirvió la visita para ver de otra forma la manera de divertirnos cuando salimos.”     (Inés)